Abu Ahmad, único sostén de la familia, hizo todo lo que pudo para mantenerla desde 2011, cuando se deterioró la situación en Siria. El agua, algo tan básico, se convirtió en una lucha diaria.
Khadija vive con su marido y cinco hijos, ninguno de los cuales va a la escuela debido a su grave situación económica. El pueblo donde viven carece de servicios esenciales, lo que agrava sus problemas. Hasta hace poco, luchaban contra la escasez de agua.
El compromiso de Acción contra el Hambre se mantiene firme mientras seguimos atendiendo las necesidades urgentes de la población y apoyando su camino hacia un futuro estable y pacífico.
El aporte de la Agencia Española a la entidad ha permitido abastecer de agua potable a más de 62.000 personas y beneficiar a otras 12.500 con la rehabilitación de sistemas de agua.