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Territorio Palestino Ocupado

Contexto humanitario

Tras la nueva escalada de hostilidades desde 2023, el Territorio Palestino Ocupado atraviesa una crisis humanitaria sin precedentes marcada por el desplazamiento de la población, la destrucción de infraestructuras esenciales y las dificultades de acceso a servicios básicos como el agua potable, el saneamiento y la atención sanitaria. Tras años de bloqueo y violencia recurrente, amplias zonas del territorio continúan enfrentándose a necesidades humanitarias severas que afectan especialmente a las familias desplazadas, la infancia y las mujeres embarazadas o lactantes.

En Cisjordania, incluida Jerusalén Este, los desplazamientos forzosos, las demoliciones de viviendas y la inseguridad generan una situación de gran vulnerabilidad para miles de personas, que necesitan apoyo urgente para cubrir sus necesidades básicas y proteger sus medios de vida.

Nuestra actividad

Acción contra el Hambre trabaja en Jerusalén Este, Cisjordania y la Franja de Gaza para responder a las necesidades más urgentes de la población afectada por la crisis. Nuestros programas se centran en la seguridad alimentaria y los medios de vida, el acceso al agua, saneamiento e higiene, la salud y la nutrición, así como el apoyo en materia de refugio.

Desarrollamos intervenciones nutricionales dirigidas a niños y niñas menores de cinco años y a mujeres embarazadas y lactantes, mediante la distribución de suplementos nutricionales, espacios de apoyo a la lactancia materna y actividades de promoción de la higiene.

Para garantizar el acceso a servicios esenciales, facilitamos el suministro de agua potable, distribuimos recipientes para su almacenamiento y apoyamos la gestión de residuos en zonas afectadas por el desplazamiento y los daños en infraestructuras.

Asimismo, apoyamos a las familias más vulnerables mediante la distribución de alimentos y comidas calientes, contribuyendo a cubrir sus necesidades inmediatas y a preservar su dignidad en contextos de crisis.

En Cisjordania, respondemos a los desplazamientos y a las emergencias derivadas de la violencia y las demoliciones mediante la distribución de alimentos, agua y artículos esenciales de higiene, así como con soluciones temporales y apoyo para la construcción y rehabilitación de refugios.

PUBLICACIONES

TESTIMONIOS

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NADER ABU ANZA: "ME PRESENTÉ A LA CONVOCATORIA DE ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE PARA EL PROGRAMA DE DESARROLLO EMPRESARIAL "LIFE PALESTINA"

Tras superar los criterios técnicos establecidos por la organización, fui seleccionado como beneficiario y recibí la formación técnica, comercial y financiera que necesitaba para abrir mi negocio.

Mi negocio empezó recuperando un invernadero de 500 metros cuadrados, de mi propiedad, pero que no era apto para uso agrícola. Mi vecindario lo utilizaba como vertedero. Este fue el primer y mayor reto a superar, pero se convirtió en un cambio positivo para el proyecto. El terreno pasó de ser una zona contaminante a una respetuosa con el medio ambiente.

Me enfrenté a muchos retos durante la recuperación del terreno, incluida la conexión a una fuente de agua. Tras varios intentos, conseguí superarlos y ahora tengo un medio de vida permanente, cultivando diversas hortalizas de temporada, como tomates, pimientos y berenjenas", cuenta Nader.

Empecé a sentirme independiente cuando conseguí ser autosuficiente económicamente. Compartí mis experiencias con mis vecinos, y ellos se inspiraron para recuperar también sus tierras como yo. Ahora tenemos siete líneas de agua que se extienden desde mi tierra hasta las tierras vecinas. Esto ha tenido un gran impacto medioambiental en la zona, convirtiendo las tierras baldías en productivas y generadoras de ingresos. En cuanto a mi familia, se ha producido una gran transformación.

Ahora podemos comprar alimentos variados. También pude comprar muebles para el hogar que antes no tenía, utilizando los ingresos de mis tierras. Mis niveles de estrés se redujeron y me hice más resistente a los problemas. Hoy, gracias a mi propio negocio, me he convertido en propietario de una empresa y no en un trabajador. He podido emplear a veinte trabajadores en el invernadero, incluidos los miembros de mi familia. Por eso llamé a mi negocio 'Semilla de bondad'", relata Nader Abu Anza.

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