Nepal se enfrenta de forma recurrente a los efectos del cambio climático, que se manifiestan en inundaciones, deslizamientos de tierra, sequías y procesos de degradación del suelo que afectan especialmente a las comunidades rurales. Estos fenómenos provocan pérdidas agrícolas, daños en infraestructuras esenciales y dificultades para garantizar el acceso estable a alimentos y recursos básicos.
La inseguridad alimentaria y la malnutrición continúan siendo retos significativos para el país. Más del 20% de la población vive por debajo del umbral nacional de pobreza y algunas provincias, como Lumbini y Madhesh, registran niveles especialmente elevados de malnutrición aguda. La situación se ve agravada por las limitaciones en el acceso a servicios de agua, saneamiento e higiene seguros, así como por el impacto creciente de las crisis climáticas sobre los medios de vida de las familias.
Las comunidades más vulnerables, especialmente aquellas que dependen de la agricultura, afrontan importantes dificultades para adaptarse a un entorno cada vez más expuesto a fenómenos meteorológicos extremos. Por ello, fortalecer la resiliencia local resulta fundamental para reducir el riesgo de hambre, desnutrición y pérdida de medios de vida.