Pasar al contenido principal
respuesta ACH inundaciones Nepal
respuesta ACH inundaciones Nepal

Nepal, un mes después: el director de Acción contra el Hambre en el País explica los desafíos de la respuesta humanitaria

News
2MIN
FacebookLinkedinTwitter

Un mes después de las devastadoras inundaciones que arrasaron el valle del río Trishuli, en Nepal, miles de familias continúan enfrentándose a la pérdida de sus hogares, sus fuentes de agua y sus medios de vida. Con más de 1.250 personas fallecidas, más de 5.000 desaparecidas y entre 40.000 y 50.000 personas afectadas, esta emergencia se ha convertido en una de las catástrofes más graves registradas en la región en los últimos años. 

Las inundaciones destruyeron infraestructuras esenciales y dejaron sin acceso seguro a agua potable a unas 50 comunidades, aumentando el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera. Al mismo tiempo, los daños en carreteras y puentes siguen dificultando el acceso humanitario a algunas de las zonas más afectadas. 

“La devastación en el valle del Trishuli es un claro recordatorio de que las comunidades que viven en entornos montañosos frágiles están cada vez más expuestas a riesgos relacionados con el clima”, explica Ojaswi Acharya, director nacional de Acción contra el Hambre en Nepal. “Los sistemas de alerta temprana, la vigilancia de riesgos y las infraestructuras resilientes son esenciales para reducir el impacto de futuros desastres. Al mismo tiempo, la atención inmediata debe centrarse en las personas que lo han perdido todo y en garantizar que nadie se quede sin agua potable, alimentos u otras ayudas esenciales”. 

La situación sobre el terreno continúa siendo compleja. Según señala Ojaswi Acharya, existe incluso el riesgo de nuevas crecidas, lo que obliga a los equipos humanitarios a actuar con extrema precaución y en estrecha coordinación con las autoridades locales para evaluar la evolución de los riesgos. 

Ante esta situación, Acción contra el Hambre ha logrado acceder a varias de las áreas más remotas y golpeadas por el desastre para la distribución de ayuda de emergencia. La respuesta se concentra principalmente en los municipios de Rasuwa y Nuwakot, entre los más afectados, donde la organización prevé apoyar a cerca de 15.000 personas. 

La asistencia incluye distribución de alimentos, acceso a agua potable, saneamiento e higiene, refugios de emergencia, atención sanitaria, apoyo nutricional y acompañamiento psicosocial. Además, los equipos desplegarán clínicas móviles para llegar a las comunidades más aisladas y distribuirán kits de refugio a hogares cuyas viviendas han quedado destruidas o gravemente dañadas. 

 

El impacto sobre la seguridad alimentaria de las familias afectadas

Más allá de la emergencia inmediata, preocupa el impacto que las inundaciones tendrán sobre la seguridad alimentaria de las familias afectadas. El desastre se ha producido en plena temporada de cosecha y amplias superficies agrícolas han resultado dañadas o destruidas. “La destrucción de las tierras de cultivo podría tener consecuencias que vayan mucho más allá de la emergencia inmediata, especialmente para los hogares cuyos medios de vida dependen de la agricultura. Debemos mirar hacia el futuro para ayudar a las familias a recuperar sus medios de vida”, advierte Ojaswi Acharya.

Actualmente, 1.743 personas afectadas permanecen alojadas en 27 centros de acogida repartidos entre los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading. Mientras continúan las labores de recuperación, Acción contra el Hambre mantiene su respuesta para cubrir las necesidades más urgentes y apoyar a las comunidades en el camino hacia la recuperación.

Completa tu donación