Zambia afronta importantes desafíos relacionados con la inseguridad alimentaria, agravados por las perturbaciones climáticas recurrentes, la variabilidad de las lluvias, el aumento del coste de los alimentos y las condiciones de pobreza que afectan especialmente a las comunidades rurales.
La fuerte dependencia de la agricultura de secano hace que millones de personas sean especialmente vulnerables a las sequías y otros fenómenos climáticos extremos, que reducen la producción agrícola y limitan el acceso a alimentos nutritivos. Esta situación repercute especialmente en la infancia, donde la malnutrición crónica continúa siendo una preocupación de salud pública y compromete el crecimiento y desarrollo de niños y niñas.
Las provincias Occidental, Meridional, Central y Oriental se encuentran entre las más afectadas por la inseguridad alimentaria y la vulnerabilidad climática, lo que dificulta los medios de vida de las comunidades y aumenta el riesgo de crisis recurrentes.