“In Their Eyes”: la exposición en la que miré de frente la crisis en Malí
Entré en Halles Saint-Géry, en el corazón de Bruselas, sin saber que iba a salir distinta.
Había venido a la inauguración de la exposición In Their Eyes, una foto-galería que pone en el centro las historias de quienes viven una de las crisis humanitarias más graves, más invisibles y menos financiadas del mundo: la de Malí.
Formo parte del equipo de comunicación de Acción contra el Hambre y estoy en contacto diario con emergencias de muchos países. Pero cuando llegué y me encontré frente a las fotografías, sentí algo más.
Me impactaron sus ojos. Sus miradas. Sus historias.
Allí estaban retratadas las personas que forman parte de los 6,4 millones que necesitan ayuda humanitaria en Malí. Los padres y madres de ese millón y medio de niños que sufren desnutrición aguda. Las familias que, como 400.000 personas desplazadas, han tenido que huir de sus hogares por el hambre, el conflicto y el impacto del cambio climático.
Las cifras no eran solo números. Tenían rostro.
Una mirada íntima a la vida cotidiana
Las fotografías de la exposición fueron tomadas a finales del año pasado por el fotógrafo maliense Tiécoura N’Daou, con una amplia trayectoria internacional en exposiciones. Sus imágenes no buscan el dramatismo fácil. Retratan escenas sencillas: qué comen las familias, cómo cocinan, cómo duermen, cómo se organizan para sobrevivir con la ayuda que reciben.
Mientras recorría los pasillos vacíos y de luz tenue del Halles Saint-Géry, antes del comienzo del evento, me encontré de frente con el retrato de Aly Tangara. Tiene 64 años, y espera atención en una clínica móvil del pueblo de Koubi. Entonces, mientras contemplaba su rostro envuelta en ese ambiente agradable del hall, pero que invitaba a la reflexión, pensé en todas las personas mayores desplazadas. En los ancianos que apenas pueden valerse por si mismos, o quienes viven con alguna discapacidad. Pensé en lo difícil que debe de resultar para ellos acceder a algo tan básico como la atención médica. Y se me encogieron las tripas.
Aly Tangara, de 64 años, espera atención en una clínica móvil del pueblo de Koubi.
Unos pasos más allá, otra imagen, otra punzada de desazón: una familia comiendo arroz como almuerzo en Taboye (Gao). Nada extraordinario, y al mismo tiempo todo lo es. La vida sigue incluso en medio del desastre.
Familia comiendo arroz como almuerzo en Taboye (Gao).
Continué caminando por los pasillos vacíos del hall, abrumada por lo que las fotografías me transmitían, y me topé con otra de las voces que me marcó: la de Amadou Karambé.
“Me llamo Amadou Karambé, soy originario de Alleye Kokolo. Los yihadistas y la violencia están en el origen de nuestro desplazamiento. Muchas personas han perdido la vida. Aparte del saco que llevo conmigo, no pude llevarme ningún objeto personal. Incluso la persona que me entregó este saco falleció. Fue una prueba muy dura.”
Leí esas líneas en silencio. Y sentí que no estaba frente a una foto, sino frente a una vida entera interrumpida.
Amadou Karambé y su saco.
La ayuda que sostiene, la dignidad que permanece
Pero no todo es dolor. En Malí, también hay esperanza. Hay resiliencia, generosidad y familias que no se rinden. Y hay ayuda. La exposición también muestra el otro lado: el de quienes intentan responder a la crisis. En una imagen vi cómo, en Bamako, la ayuda alimentaria se prepara para su envío.
La ayuda alimentaria se prepara para su envío en Bamako.
Lo que me contó el fotógrafo
También he tenido la oportunidad de hablar con Tiécoura. Me ha explicado que muchas historias le impactaron, pero hubo una que recuerda especialmente:
“Conocí a una mujer que estaba preparando el almuerzo para su familia. Para respetar su rutina, le propuse que continuara cocinando mientras yo la fotografiaba. Cuando iba a terminar mi reportaje, me envió a su hijo para invitarme a almorzar con ellos. Dudé, pero finalmente acepté. A pesar de su situación tan difícil, esta familia demostró un verdadero sentido de la solidaridad. No solo reciben ayuda: también comparten lo poco que tienen.” Y añadió: “A través de mis imágenes quiero invitar a los espectadores a ponerse en el lugar de estas personas. No son responsables de la situación que atraviesan. Su único deseo es vivir en paz y con dignidad.”
Kadaya Walet Anaygii tiene 60 años y vive en Tinwilan, en la región de Gao, en el centro de Malí. Toda su vida ha trabajado la tierra, pero en 2024 la sequía cambió su día a día: casi no llovió y las cosechas se perdieron. Hoy conseguir alimentos es una preocupación constante y sobrevive en una tienda de campaña con seis familiares. Su mirada refleja el cansancio, pero también la fuerza y la resiliencia de quien sigue luchando por su familia.
Un espacio para el diálogo y una certeza implacable
La inauguración de la exposición fue también un espacio de reflexión. Ese día, diferentes organizaciones humanitarias nos reunimos para debatir cómo mejorar la situación en Malí y en el Sahel. Nuestros representantes, entre ellas Paloma Martín de Miguel, responsable de operaciones en África, y otros colegas participaron en mesas de diálogo que sirvieron para contextualizar la crisis tanto antes como después de recorrer la exposición. Tal y como explicaba Paloma, no hablamos de cifras, hablamos de personas. “Malí atraviesa una emergencia humanitaria crónica que recibe poca atención mediática y recursos insuficientes. Esta exposición busca generar empatía y recordar que detrás de las cifras existen personas con historias, sueños y una lucha diaria por sobrevivir”.
La inauguración fue un éxito.
Pero no por el número de asistentes. No por la calidez del lugar, o el ambiente cordial y comprometido que se respiraba en Halles Saint-Géry. Sino porque todos salimos de allí con la misma sensación: la de que ya se ha avanzado, pero aún queda muchísimo por hacer por las personas que sufren en Malí.
Y lo cierto es que, una vez miras sus ojos de frente, ya no puedes apartar la mirada.
Información práctica
Exposición: In Their Eyes: una mirada humana sobre la crisis humanitaria en Malí
Lugar: Halles Saint-Géry, Bruselas
Abierta al público hasta el 12 de febrero
Esta exposición forma parte de una iniciativa conjunta financiada por ECHO y liderada por Acción contra el Hambre junto a Médicos del Mundo, Consejo Danés para los Refugiados, Cuerpo Médico Internacional, Comité Internacional de Rescate, Consejo Noruego para los Refugiados y Primera Urgencia Internacional.