Sudán: Se ha declarado hambruna en dos nuevas áreas de Darfur
Sudán es ya el país con más hambre del planeta con cuatro hambrunas declaradas
La hambruna —la forma más extrema de crisis alimentaria y una condición que solo se declara en situaciones excepcionales— se está extendiendo en Sudán. Datos de la Clasificación Integrada por Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC) publicados hoy confirman que dos nuevas áreas del norte de Darfur, Um Baru y Kernoi, han superado ya los umbrales de hambruna (Fase 5, la más grave del IPC).
Hasta ahora, solo había tres hambrunas oficialmente declaradas en el mundo: dos en Sudán (El Fasher y Kadugli, confirmadas en 2025) y una en Gaza. Con esta actualización, Sudán se convierte en el país con más territorios en hambruna activa del planeta
En Um Baru, más de la mitad de los niños y niñas sufren desnutrición aguda, mientras que un 34% lo hace en Kernoi. Estas cifras hacen temer que cerca de otras 20 zonas estén viviendo una situación igual de crítica. Según datos del pasado noviembre, más de 375.000 personas se encuentran en situación de catástrofe, y hoy se prevé que más de 4 millones de personas sufrirán desnutrición aguda este año.
“La hambruna no aparece de un día para otro. Es el resultado de meses de asedio, violencia y abandono. En Darfur estamos viendo cómo comunidades enteras se quedan sin nada: sin comida, sin ayuda, sin nada”, explica Samy Guessabi, director de Acción contra el Hambre en Sudán.
Una crisis humana sin precedentes
La expansión de la hambruna se produce en medio de la que ya es la mayor crisis de desplazamiento del mundo: 9,6 millones de personas han tenido que huir de sus hogares dentro del país. Solo en El Fasher, más de 1,2 millones de personas han abandonado la zona desde finales de 2025. Otros 4 millones de sudaneses se han visto obligados a huir a países vecinos como Chad o Sudán del Sur para sobrevivir.
Al mismo tiempo, apenas hay agua potable y los sistemas de salud están prácticamente colapsados: el 80% de las instalaciones sanitarias están dañadas o fuera de servicio. Brotes de cólera, sarampión y diarreas se multiplican, especialmente en campamentos de personas desplazadas sin acceso a agua segura ni saneamiento.
“Las familias están comiendo una vez al día o directamente nada. Muchas sobreviven con hojas hervidas o alimento para animales. Esto no es una crisis alimentaria: es una crisis de supervivencia”, añade Guessabi.
Sin acceso, sin fondos, sin tiempo
El acceso humanitario sigue extremadamente limitado en Sudán, especialmente en Darfur y Kordofán, debido al conflicto, los bloqueos, la inseguridad y las trabas administrativas. En algunas zonas, los equipos humanitarios no pueden ni siquiera entrar.
A esto se suma una grave falta de financiación: el plan de respuesta humanitaria para Sudán en 2026, que necesita 2.900 millones de dólares, solo ha recibido hasta ahora el 5,5% de los fondos necesarios. Sin una respuesta urgente, la mortalidad aumentará de forma drástica en los próximos meses, especialmente durante la próxima temporada de escasez y lluvias.
Acción contra el Hambre pide un alto el fuego inmediato, acceso humanitario sin restricciones y una movilización urgente de fondos para evitar que la hambruna siga extendiéndose por Sudán. Mientras tanto, nuestros equipos en el terreno siguen prestando asistencia vital en el Nilo Azul, Darfur, Mar Rojo, Kordofán y Nilo Blanco a través de programas de salud y nutrición, seguridad alimentaria y medios de subsistencia, agua, saneamiento e higiene, y género y protección.
“La hambruna no es inevitable. Es una decisión colectiva: o actuamos ahora, o asumimos que miles de personas morirán de algo tan básico como no tener qué comer”, concluye Guessabi.