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NOTA DE PRENSA ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE LÍBANO
NOTA DE PRENSA ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE LÍBANO

Sudán, 1000 días de conflicto armado

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Tras casi tres años de guerra y dos hambrunas declaradas, más de 21 millones de personas se enfrentan al hambre cada día

Amina (nombre modificado por motivos de seguridad) es una sudanesa desplazada internamente dentro de su país. Junto a su familia, llegó sin nada a su comunidad de acogida. Huían de la violencia, y hoy sobreviven gracias a pequeños trabajos en un mercado informal. La escasez de alimentos y agua es permanente; mantener unas condiciones mínimas de higiene es una lucha diaria, y la inseguridad es tal que incluso volver a casa con la ayuda humanitaria que ha recibido —alimentos y suministros de agua— supone el miedo constante a que se la arrebaten en el camino.

El caso de Amina no es el único. Tras 1000 días de conflicto armado ininterrumpido, sus necesidades —como las de casi la mitad de la población sudanesa— continúan estando muy lejos de atenuarse. Su mayor deseo es sencillo y urgente: que termine la guerra, que haya seguridad y que su familia pueda vivir con dignidad.

Tres hambrunas declaradas en todo el mundo, dos de ellas en Sudán

A día de hoy, existen tres hambrunas declaradas en el mundo, una clasificación que solo se aplica en las condiciones de hambre más extremas. De ellas, dos se han declarado en Sudán, ambas en menos de un año: en El Fasher, a finales de 2024, y en Kadugli, en noviembre de 2025, con otras 20 localidades en riesgo en Darfur y Kordofán. El conflicto ha devastado los sistemas alimentarios: los asedios prolongados, la destrucción de mercados y tierras agrícolas, el colapso de la economía y la interrupción de las rutas comerciales han provocado una inflación extrema y una drástica pérdida del poder adquisitivo. En muchas zonas, los alimentos apenas llegan a los mercados y, cuando lo hacen, sus precios son inalcanzables para la mayoría de las familias.

Estas circunstancias han llevado a Sudán a sufrir una de las crisis de hambre más graves del mundo. A día de hoy, más de 21 millones de personas sufren hambre a diario. De ellas, al menos 375 000 sobreviven en condiciones catastróficas, enfrentándose a hambre extrema, desnutrición aguda y un riesgo real de muerte. Incontables familias se ven obligadas a sobrevivir alimentándose de hojas y comida para animales.

Entre el 70 % y el 80 % de los hospitales en las zonas afectadas por el conflicto no están operativos

Tras 1000 días de guerra, el impacto va mucho más allá del hambre. Actualmente, más de 33 millones de personas en Sudán necesitan ayuda urgente debido a la falta de alimentos y el difícil acceso a servicios básicos como la atención médica, el agua potable y la protección.

El colapso de los sistemas de salud es alarmante. Entre el 70 % y el 80 % de los hospitales y centros de salud en las zonas afectadas por el conflicto no están operativos. Más de la mitad de la población carece de acceso a atención médica básica, en un contexto marcado por ataques continuos contra hospitales y personal sanitario.

Por otro lado, el 60 % de los servicios de agua potable no funciona. Esta falta de acceso a agua segura y a condiciones mínimas de higiene ha provocado brotes de enfermedades infecciosas, como el cólera, que agravan aún más la presión sobre unos servicios de salud ya colapsados. A finales del año pasado, se habían detectado más de 72 000 casos de cólera, con más de 2 000 muertes registradas en el país.

La crisis de desplazamiento más grave del mundo

“Desde el inicio de la guerra, 14 millones de sudaneses se han visto obligados a abandonar sus hogares para huir del conflicto, más de la mitad de ellos menores de edad. Esta

situación ha dado lugar a la que ya es la mayor crisis de desplazamiento del mundo actual”, declara el director de Acción contra el Hambre en Sudán, Samy Guessabi. Casi 10 millones de personas han buscado refugio en campos de desplazados dentro del país, mientras que más de 4 millones han huido a países vecinos como Chad, Egipto o Sudán del Sur.

Recientemente, en Tawila (Darfur del Norte), la llegada de personas desplazadas que huyeron de El Fasher aumentó considerablemente debido a la intensificación de la violencia en la capital estatal de la región. Al mismo tiempo, los desplazamientos masivos también se han incrementado de forma significativa en Kordofán, especialmente en Kordofán del Norte y en Babanusa, en Kordofán Occidental, debido a la escalada del conflicto en las últimas semanas. Sin embargo, la situación en los campos de desplazados en las comunidades de acogida sigue siendo extremadamente precaria: están superpoblados y al borde del colapso debido al número de personas que llegan cada día.

Las mujeres y niñas desplazadas afrontan un riesgo exacerbado de violencia de género. A día de hoy, más de 12 millones de sudaneses, principalmente mujeres y niñas, están en riesgo de sufrir o presenciar violaciones, abusos sexuales, secuestros, trata, matrimonios infantiles y explotación. Esta cifra ha aumentado un 80 % desde 2024 y un 350 % desde que comenzó la guerra en abril de 2023.

Seguimos trabajando en Darfur y Kordofán, los epicentros de la hambruna

El acceso humanitario en Sudán representa un desafío crítico para las organizaciones humanitarias: “Desde el inicio de la guerra el 15 de abril de 2023, los asedios, los combates activos y los desplazamientos masivos obstaculizan gravemente la llegada de ayuda a las zonas más necesitadas, privando a millones de personas de bienes y servicios básicos”, explica Guessabi.

Sin embargo, a pesar de la inseguridad y las severas restricciones de acceso, Acción contra el Hambre continúa trabajando con sus equipos en el terreno. En epicentros de la crisis como Darfur y Kordofán, la organización mantiene intervenciones en salud y nutrición, agua, saneamiento e higiene, seguridad alimentaria, protección y asistencia en efectivo. Además, a través de clínicas móviles, se acercan servicios de salud básicos a las comunidades más aisladas, permitiendo que las personas que no tienen acceso a hospitales puedan recibir atención médica sin verse obligadas a abandonar sus comunidades.

Cuando Sudán alcanza los 1000 días de conflicto y las necesidades siguen aumentando de forma dramática, solo el 33 % de la ayuda humanitaria necesaria ha sido financiada. Por ello, Acción contra el Hambre hace un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que intensifique los esfuerzos y los recursos destinados a proteger a la población civil y al personal humanitario, garantizar un acceso humanitario seguro y sin obstáculos, y permitir el paso seguro de las personas que huyen del conflicto.

En declaraciones recogidas por el personal de la organización, una madre nos aclama: "El mundo nos ha olvidado. La gente fuera de Sudán no sabe lo que está pasando aquí, pero espero que empiecen a comprender que aquí hay muchas necesidades. Necesitamos que el mundo pare la guerra, que ayude a la gente y nos permita volver a nuestros hogares. Necesitamos la paz"

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