Prevenir la desnutrición mediante la anticipación: un proyecto piloto en Malí y Madagascar
La desnutrición en tiempos de crisis
Cuando se produce una crisis, a menudo ya es demasiado tarde para evitar sus consecuencias más devastadoras. Las inundaciones, las sequías, los ciclones, las epidemias y los conflictos son cada vez más frecuentes e intensos, impulsados por el cambio climático y la inestabilidad mundial. Estas crisis trastocan vidas, destruyen cosechas, limitan el acceso al agua y a la atención sanitaria, y empujan a comunidades ya vulnerables a una pobreza aún mayor.
En estos momentos, la malnutrición no aparece de la noche a la mañana. Crece silenciosamente, agravada por la interrupción de los sistemas alimentarios, la sobrecarga de los servicios de salud y la pérdida de ingresos. Una vez que el hambre se instala, alimenta un círculo vicioso de enfermedad, desplazamiento y vulnerabilidad a largo plazo, especialmente para los niños y las mujeres embarazadas o lactantes. Romper este círculo se vuelve cada vez más difícil para las comunidades cuanto más se ven obligadas a reaccionar ante emergencias.
Pero la malnutrición en tiempos de crisis no es inevitable. Con las herramientas, los datos y la planificación adecuados, se puede anticipar y prevenir.
Actuar antes de que llegue la crisis
Desde hace varios años, Acción contra el Hambre viene probando y perfeccionando un enfoque conocido como «acción anticipatoria»: intervenir antes de que se produzcan crisis previsibles, basándose en señales de alerta temprana y umbrales predefinidos. En lugar de esperar a que se desarrolle una emergencia, este enfoque se centra en la preparación: proteger los medios de vida, reforzar los sistemas de salud y capacitar a las comunidades para que actúen antes de que su situación se deteriore.
En la práctica, la acción anticipatoria puede adoptar muchas formas. Se pueden almacenar alimentos y suministros médicos en zonas que probablemente queden aisladas por las inundaciones. Las comunidades pueden recibir alertas que les permitan proteger los cultivos, el ganado y los bienes del hogar. Las transferencias de efectivo pueden proporcionar a las familias los medios para reforzar sus refugios, obtener agua potable o buscar atención sanitaria antes de que las condiciones empeoren.
Este enfoque no solo es más digno, sino que también es más eficaz. Un estudio reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura muestra que las medidas preventivas generan unos beneficios y una reducción de pérdidas estimados en siete dólares por cada dólar invertido. Actuar a tiempo salva vidas, reduce el sufrimiento y disminuye el coste de la respuesta de emergencia.
A partir de estas lecciones, Acción contra el Hambre ha puesto en marcha un nuevo proyecto piloto financiado por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SIDA), con un objetivo claro: integrar la prevención y el tratamiento de la malnutrición en los marcos de medidas preventivas.
Situar la nutrición en el centro de las medidas preventivas
Si bien los enfoques preventivos se han centrado tradicionalmente en la seguridad alimentaria, el alojamiento y los medios de subsistencia, este proyecto piloto sitúa explícitamente la nutrición en el centro de la preparación. El objetivo es doble: reducir los picos de malnutrición que suelen producirse tras una crisis y garantizar la continuidad de la atención a las personas más vulnerables, incluso cuando las crisis alteran la vida cotidiana.
Al integrar la gestión de la malnutrición en los planes de acción temprana, Acción contra el Hambre pretende proteger las vías nutricionales antes de que se rompan. Esto incluye mantener el acceso a servicios de detección, tratamiento y prevención para los niños menores de cinco años y las mujeres embarazadas o lactantes, que son quienes corren mayor riesgo durante las emergencias.
El proyecto piloto se llevó a cabo en dos contextos de gran vulnerabilidad: Malí y Madagascar. Aunque los riesgos difieren, ambos países se enfrentan a crisis recurrentes relacionadas con el clima que amenazan directamente la seguridad alimentaria y el acceso a la atención sanitaria.
Un enfoque participativo basado en las realidades locales
Antes de emprender ninguna acción, los equipos de Acción contra el Hambre llevaron a cabo una exhaustiva fase preparatoria. Esta incluyó investigaciones, la elaboración de mapas de riesgos y consultas con las comunidades, las autoridades locales y los agentes del sector de la salud y la nutrición. El objetivo era comprender cómo afectan determinados riesgos a la nutrición en cada contexto y diseñar conjuntamente soluciones prácticas y adecuadas al contexto local.
Este enfoque participativo garantizó que las medidas propuestas no solo fueran técnicamente sólidas, sino también realistas y aceptadas por las comunidades a las que estaban destinadas.
Mali: Preparación ante las inundaciones a lo largo del río Níger
En Malí, especialmente en las regiones de Ségou y Bamako, las inundaciones estacionales del río Níger suponen un riesgo importante. Cuando sube el nivel del agua, barrios enteros pueden quedar inaccesibles, aislando a las comunidades de los centros de salud y los servicios esenciales. Para las familias que ya viven en condiciones precarias, estas interrupciones pueden provocar rápidamente malnutrición.
Durante las consultas, los miembros de la comunidad destacaron la urgente necesidad de mantener el acceso a la atención sanitaria durante las inundaciones. Junto con las partes interesadas locales, se identificaron varias medidas preventivas. Entre ellas se incluyen el despliegue de clínicas móviles para llegar a las poblaciones aisladas y el traslado de los centros de salud amenazados por la crecida de las aguas. También se dio prioridad a la creación de espacios seguros para mujeres y niños, garantizando que los servicios nutricionales y de salud sigan siendo accesibles durante las emergencias.
Para evitar la escasez, las existencias de productos nutricionales, medicamentos esenciales y kits de higiene pueden almacenarse con antelación en contenedores impermeables, listas para su rápido despliegue. También se reforzaron los sistemas de alerta temprana, difundiendo las alertas a través de emisiones de radio, mensajes de WhatsApp e incluso pregoneros tradicionales, garantizando así que la información llegue al mayor número posible de personas, independientemente de su nivel de alfabetización o de su acceso a Internet.
Madagascar: Preparación ante sequías y ciclones
En Madagascar, las comunidades se enfrentan a una serie de riesgos diferentes, pero igualmente desafiantes. La sequía crónica en el sur y los ciclones recurrentes en toda la isla perturban con frecuencia la producción de alimentos, dañan las infraestructuras y sobrecargan los servicios sanitarios.
Los talleres celebrados en Antananarivo y Ambovombe reunieron a las comunidades y a las partes interesadas para definir medidas de anticipación adaptadas a estos riesgos. Las transferencias de efectivo se revelaron como una herramienta clave, ya que permiten a las familias acudir a tiempo a los servicios de salud, comprar alimentos nutritivos o preparar sus hogares antes de que se produzca una crisis. También se dio prioridad a los suplementos nutricionales para niños y mujeres embarazadas o lactantes como medida preventiva.
Se incorporó a los planes la sensibilización sobre buenas prácticas alimentarias, junto con el refuerzo de la detección de la malnutrición para permitir la rápida identificación y derivación de los niños en situación de riesgo. Se integraron planes de evacuación y clínicas móviles en las estrategias de preparación, garantizando la continuidad de la atención incluso durante perturbaciones a gran escala.
Fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana y de la capacidad de las comunidades
Tras estas consultas, Acción contra el Hambre colaboró estrechamente con sus socios para mejorar los sistemas de alerta temprana en ambos países. Se distribuyeron radios a los comités locales y se organizaron actividades de sensibilización para ayudar a las comunidades a comprender las alertas y responder de manera eficaz.
El objetivo es el empoderamiento: capacitar a las comunidades para que puedan anticiparse a las crisis, adoptar medidas de protección y recuperar la sensación de control sobre acontecimientos que antes parecían inevitables. En lugar de limitarse a soportar las crisis, las familias están mejor preparadas para afrontarlas.
Gracias a este proyecto piloto, cerca de 350 000 personas en Malí y Madagascar estarán mejor protegidas cuando se produzca la próxima alerta o crisis. Los equipos de Acción contra el Hambre siguen apoyando y supervisando la aplicación de estas medidas, garantizando que se adapten, se comprendan y se utilicen de manera eficaz.
Hacia un nuevo estándar en la respuesta humanitaria
Las lecciones aprendidas de este proyecto piloto se compartirán con los socios de Acción contra el Hambre y con otras entidades. Al demostrar una vez más que la desnutrición puede anticiparse mediante medidas preventivas, esta iniciativa allana el camino para que la preparación sensible a la nutrición se convierta en un componente estándar de la gestión de riesgos y la respuesta humanitaria.
En un mundo en el que las crisis son cada vez más predecibles, esperar ya no es una opción.
Anticiparse para prevenir la malnutrición no es solo una estrategia, es un compromiso para proteger vidas antes de que se vean en peligro.
Acción contra el Hambre trabaja para identificar los primeros indicios de un aumento del hambre y la malnutrición. Descubre cómo y dónde está tomando Acción contra el Hambre medidas preventivas contra el hambre antes de que se produzcan las emergencias. Acción preventiva