Nepal: inundaciones mortales devastan el valle del Trishuli
Las graves inundaciones han afectado al valle del río Trishuli, en los distritos de Nuwakot y Rasuwa, en Nepal. Esta región, donde Acción contra el Hambre ha estado implementando programas de reconstrucción y acceso al agua desde el terremoto de 2015, enfrenta ahora un desastre con importantes consecuencias humanas y materiales. Aproximadamente 273 personas han perdido la vida y casi un millar continúan desaparecidas. A medida que el número de víctimas sigue aumentando, comunidades enteras están de luto y muchas familias aún desconocen el paradero de sus seres queridos.
Durante casi diez años, Acción contra el Hambre y sus socios han apoyado a las comunidades de este valle del Himalaya en la rehabilitación de infraestructuras de agua potable y saneamiento. Los sistemas reconstruidos en ambas orillas del río Trishuli permitieron que miles de personas recuperaran un acceso sostenible a agua segura tras el devastador terremoto de 2015. Las inundaciones actuales están vinculadas a un fenómeno conocido como GLOF (Glacial Lake Outburst Flood), que ocurre cuando la presa de morrena de un glaciar colapsa repentinamente después de que el agua se acumula en la base del glaciar, en las zonas altas del río en el Tíbet. El deshielo acelerado debido al cambio climático, combinado con lluvias en gran altitud, contribuye a esta acumulación de agua. Cuando la presión es demasiado grande, la morrena cede, desencadenando la liberación repentina del lago glaciar.
«Esta riada súbita es especialmente devastadora porque enormes volúmenes de agua atraviesan un valle himalayo estrecho y empinado. Arrastran consigo el material acumulado por el glaciar: barro, rocas, sedimentos y hielo. Es una auténtica avalancha líquida que avanza a gran velocidad por el terreno escarpado del valle del Trishuli, cuyas aguas nacen en el Tíbet antes de entrar en Nepal», explica Julien Eyrard, coordinador de Agua, Saneamiento e Higiene (WASH) en Acción contra el Hambre, quien supervisó la reconstrucción de las redes de agua en Nepal entre 2015 y 2025.
Estas inundaciones repentinas dejan muy poco tiempo para reaccionar y son extremadamente difíciles de predecir en estas regiones remotas del Himalaya. La ciudad de Bidur, donde los equipos de Acción contra el Hambre coordinaban sus operaciones en el valle del Trishuli, fue completamente destruida y arrasada por las aguas. Infraestructuras esenciales también han sufrido daños graves. Los sistemas de abastecimiento de agua y las tierras agrícolas han quedado ampliamente afectados, comprometiendo el acceso a agua segura y amenazando los medios de vida de muchas familias.
«Aunque estos eventos son cada vez más probables como consecuencia del calentamiento global, siguen siendo extremadamente difíciles de predecir. En Europa, ciertos lagos glaciares también están sometidos a una vigilancia reforzada, especialmente en el macizo del Mont Blanc. Lamentablemente, en Asia no todas las zonas de alto riesgo cuentan con sistemas de monitoreo y alerta temprana equivalentes», recuerda Julien Eyrard.
Según la información preliminar proporcionada por las autoridades locales, cerca de 8.700 hogares, que representan más de 39.000 personas, habrían sido directamente afectados por el desastre. La catástrofe llega en plena temporada de cosecha, lo que hace temer una grave crisis de seguridad alimentaria para las comunidades ribereñas cuyos cultivos y tierras han sido severamente dañados.
Los equipos de Acción contra el Hambre, en coordinación con las autoridades locales y socios, están actualmente movilizados para evaluar la magnitud total de los daños e identificar las necesidades prioritarias. Las primeras evaluaciones indican necesidades significativas en acceso a agua segura, servicios de saneamiento y apoyo a la seguridad alimentaria en las zonas afectadas.