Historias que nutren: una noche para recordar
El pasado 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación, más de 500 personas llenaron el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes de Madrid para asistir a Historias que nutren, el espectáculo creado por Diario Vivo para Acción contra el Hambre con el objetivo de acercar al público las experiencias de quienes trabajan cada día frente al hambre, la desnutrición y las crisis humanitarias.
La respuesta fue emocionante. La función terminó con una larga ovación en pie y con una sensación compartida por muchos asistentes: las historias habían conmovido, pero también habían ayudado a comprender mejor quiénes somos, qué hacemos y el impacto que genera nuestro trabajo.
El formato de Diario Vivo, que combina narración oral, periodismo en directo y música, acercó al público a una realidad que a menudo solo conocemos a través de cifras y titulares. Durante hora y media, las personas asistentes pudieron descubrir las historias humanas que hay detrás de cada proyecto y de cada respuesta al hambre.
El escenario está a oscuras. Ocho compañeras y compañeros que han aceptado el reto de subirse por primera vez a un escenario para compartir experiencias muy personales de su trabajo y de la acción humanitaria, permanecen sentados en sus sillas mientras suena el piano de Coni Lechner.
Ocho historias, ocho miradas sobre la acción humanitaria
La primera historia llevó al público al Darién, donde una niña que viajaba con su familia quería dibujar. Miguel Ángel García Arias, responsable de Migraciones y Sistemas de Alerta Temprana de Acción contra el Hambre, recordó la búsqueda de una caja de colores para ella. Su relato habló de las maneras que encuentran las familias de proteger a sus hijos durante una travesía durísima.
Después llegó el turno de Mireia Cuevas, especialista en comunicación de Acción contra el Hambre. Había viajado a Sudán para contar las historias de otras personas. Ante el público compartió cómo aquella experiencia puso a prueba su vocación periodística y sus propios límites. La persona que habitualmente recoge los testimonios de otros tenía esa noche que encontrar las palabras para contar el suyo.
Cristina Izquierdo, coordinadora de Nutrición en Emergencias, volvió en su relato a Gaza, adonde entró en marzo de 2024. Allí trabajó junto a profesionales palestinos que atendían a madres, bebés y niños mientras la guerra atravesaba también sus propias vidas. La necesidad de seguir cuidando convivía con el miedo y con las situaciones extremas que sufrían quienes sostenían la respuesta humanitaria.
El fotógrafo documental Gonzalo Höhr, colaborador de Acción contra el Hambre, contó un taller en Kolondimba, Malí, en el que las mujeres de la comunidad tomaron las cámaras. Fueron ellas quienes decidieron qué fotografiar y cómo contar su vida. Para alguien acostumbrado a mirar a través de un objetivo, ceder ese lugar había cambiado su forma de entender la fotografía.
Desde la ventanilla de un autobús, Dolores Marco contempló la destrucción que había dejado la DANA de Valencia. La delegada de Acción contra el Hambre en la Comunidad Valenciana había visitado proyectos en otros países, pero aquella emergencia estaba en su propia tierra.
En una escuela de las montañas del suroccidente de Colombia, una conversación cambió la forma de entender el trabajo humanitario de Mateo Echeverry, responsable del proyecto Hambre y Conflicto en el país. Su relato habló del papel de la esperanza en medio del conflicto.
Paloma Martín de Miguel, responsable de operaciones de Acción contra el Hambre en África, tuvo que abandonar su primera misión en Costa de Marfil. Una repatriación la separó de los niños soldados con los que trabajaba. Tres años después, uno de aquellos niños volvió a aparecer en su vida.
Amador Gómez, director de Investigación e Innovación de Acción contra el Hambre España, cerró las intervenciones del elenco con los aprendizajes de sus tres décadas de lucha contra la desnutrición. Su historia recorrió los avances que han acercado el tratamiento de la desnutrición desde los hospitales hasta las comunidades y los hogares.
El mensaje del colibrí
El actor Miguel Rellán, embajador de Acción contra el Hambre con motivo del Día Mundial de la Alimentación, cerró la función con una fábula. Un bosque está ardiendo y un elefante, un león y un hipopótamo contemplan las llamas, horrorizados. Un colibrí recoge unas gotas de agua de un charco e intenta apagar el fuego. Los otros animales se ríen de su empeño. Pero aquel pequeño pájaro dejó un mensaje que resumía el espíritu de la noche: cada persona puede aportar lo que está a su alcance y, cuando esas pequeñas acciones se suman, pueden transformar la realidad.
Entre el público se reunieron personas socias, voluntariado, colaboradores, miembros del Patronato, estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid, periodistas y profesionales de distintos ámbitos, además de compañeros y compañeras de Acción contra el Hambre procedentes de sede y delegaciones. Medios de comunicación y organizaciones como elDiario.es, EL PAÍS, ABC, El Orden Mundial, La Marea, Maldita.es y Reporteros sin Fronteras contribuyeron también a dar visibilidad a la iniciativa y acercarla a nuevos públicos.
Historias que nutren confirmó algo que perseguíamos desde el inicio del proyecto: que existen otras formas de contar el hambre y la acción humanitaria. Formas capaces de emocionar, generar comprensión y permanecer en la memoria mucho después de que se apagan las luces del escenario.
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