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Elisa Bernal para Acción contra el Hambre
Elisa Bernal para Acción contra el Hambre
Hogar destruido en Baalbek Hermel. © Elisa Bernal para Acción contra el Hambre

El alto el fuego en el Líbano no frena la emergencia: más de un millón de personas siguen sin alimento, agua y un lugar seguro al que volver

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Tras el anuncio del alto el fuego en el Líbano, la situación humanitaria sigue siendo extremadamente frágil. Acción contra el Hambre advierte de que el cese de las hostilidades no ha supuesto un alivio inmediato para la población más vulnerable, que continúa enfrentándose a desplazamientos, destrucción masiva y falta de acceso a servicios básicos.  

En las horas posteriores al anuncio, Acción contra el Hambre ha observado un movimiento muy intenso de población con patrones diversos de movilidad: “Muchas personas intentan regresar a sus hogares, otras tratan de regresar solo para comprobar el estado de sus viviendas, y otras no pueden hacerlo o deciden esperar por miedo a nuevos desplazamientos”, afirma Sonia Ben Salem, coordinadora de incidencia de Acción contra el Hambre en el Líbano. Actualmente, ya hay más de 1.200.000 personas desplazadas, entre ellas 390.000 niños. 

Acción contra el Hambre ya estaba respondiendo a las necesidades antes del alto el fuego, por lo que las actividades programáticas se mantienen, pero se producirá un cambio de enfoque geográfico en función de los movimientos de población. 

 

Retorno a hogares destruidos 

Los libaneses que regresan se encuentran sin un lugar al que volver. “Muchas personas están regresando a hogares destruidos o gravemente dañados. Otras no pueden volver porque viven en zonas declaradas de alto riesgo, donde siguen registrándose enfrentamientos. El nivel de destrucción es en algunas áreas comparable al de Gaza: pueblos enteros arrasados, sin agua, sin hospitales, sin medios de vida”, explica Sonia.  

La principal necesidad de la población desplazada sigue siendo contar con un lugar seguro y digno, junto con el acceso a agua, atención sanitaria y otros servicios esenciales. 

 

El alto el fuego no elimina la vulnerabilidad: cambian los lugares, no las necesidades  

El alto el fuego, por sí solo, no reduce la vulnerabilidad de la población ni pone fin a la emergencia. Por ello, nuestros equipos continúan adaptando su respuesta a las nuevas necesidades. “No se trata tanto de cambiar lo que hacemos, sino de dónde lo hacemos. Las necesidades ya existían antes del alto el fuego y siguen siendo las mismas ahora”, explica Sonia. “Estamos ajustando nuestra presencia para seguir llegando allí donde la gente se desplaza”.  

Actualmente, 112 personas del equipo de Acción contra el Hambre trabajan en Líbano. Las actividades de salud y nutrición, claves para salvar vidas, siguen siendo prioritarias. Se ha detectado que cerca del 15% de los niños de 6 a 23 meses en zonas de desplazamiento solo se alimentan de leche. Además, el 24% de la población enfrenta inseguridad alimentaria aguda, una cifra que no ha disminuido tras el anuncio del alto el fuego. 

“El alto el fuego no devuelve los hogares, no garantiza comida ni restablece los servicios básicos. La vulnerabilidad no desaparece en 24 horas y las necesidades se mantendrán durante mucho tiempo si no hay reconstrucción y restablecimiento de los servicios públicos”, finaliza Sonia Ben Salem. 

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