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Curso Derechos y Ciudadanía ante un mundo en crisis
Curso Derechos y Ciudadanía ante un mundo en crisis
El curso "Derechos y ciudadanía ante un mundo en crisis" reunió en el Palacio Miramar a representantes de universidades, organismos internacionales y organizaciones sociales para reflexionar sobre los grandes desafíos globales desde una perspectiva de der

Curso de verano UPV: Una ciudadanía activa y los derechos humanos en el centro: las claves para reconstruir el contrato social que surgieron en los Cursos de Verano de la EHU

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Personas expertas en derechos humanos, cooperación internacional, cambio climático, periodismo y cultura coinciden en que la escucha activa y la colaboración entre actores son la vía para avanzar hacia el bienestar frente al hambre y las múltiples crisis 

Donostia-San Sebastián, 30 de junio de 2026. La Fundación Acción contra el Hambre, en colaboración con la Fundación Cursos de Verano de la EHU (UIK) y con el apoyo de eLankidetza-Agencia Vasca de Cooperación y Solidaridad, reunió el pasado jueves 25 de junio en el Palacio Miramar a personas expertas en derechos humanos, cooperación internacional, periodismo y cultura, bajo una premisa compartida: defender el derecho a la alimentación es mucho más que poner fin al hambre, es apostar por un sistema en el que la dignidad de la vida esté en el centro. La jornada giró en torno a cómo una ciudadanía cohesionada y defensora de los derechos humanos puede hacernos retomar el rumbo hacia sociedades de bienestar, más equitativas y estables.

El curso "Derechos y ciudadanía ante un mundo en crisis" ha congregado en el Palacio Miramar a representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Universidad del País Vasco (EHU), el Basque Centre for Climate Change (BC3), la Universidad de Deusto, el Centro de Investigación por la Paz Gernika Gogoratuz, la Universidad Carlos III, Teatro Urgente, eLankidetza-Agencia Vasca de Cooperación y Solidaridad, y Acción contra el Hambre.

Durante la inauguración, Manuel Sánchez-Montero, director de Acción contra el Hambre, destacó la realidad de la violencia y la desigualdad en el mundo, con 40 conflictos activos, la cifra más alta desde la Guerra Fría, y con el 10% de la población siendo propietaria del 75% del patrimonio mundial. Asimismo, señaló cómo las cifras globales del hambre han mejorado, al mismo tiempo que encontramos situaciones de extrema gravedad en zonas de conflicto y un aumento del número de personas en situación de inseguridad alimentaria estructural, 2.300 millones de personas que, debido a una serie de crisis económicas, provenientes de crisis políticas, enfrentan un problema en cuanto a la viabilidad de sus comunidades, familias y su propia persona. “Para promover la estabilidad y la seguridad, necesitamos contribuir con muchos elementos, como son el acceso a los servicios esenciales, la seguridad alimentaria e hídrica, y la salud pública, como factores determinantes para contravenir la violencia y la degradación del contrato social” – Manuel Sánchez-Montero.

La jornada comenzó con la intervención de Valeria Pasarín, especialista en Derecho a la Alimentación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que señaló lo preocupante de la inseguridad alimentaria en un mundo que tiene “todos los medios para luchar contra el hambre”, y cómo por un lado tenemos a personas sufriendo de hambre, pero por otra, sufriendo de malnutrición por exceso y por una mala alimentación. Hizo referencia al Comité de Derecho Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas, que reconoce que “el derecho a la alimentación adecuada se ejerce cuando todo hombre, mujer o niño, ya sea solo o en común con otros, tiene acceso físico y económico, en todo momento, a la alimentación adecuada o a medios para obtenerla”, y recordó que defender y reivindicar el derecho a la alimentación es exigir a los Estados que cumplan con sus obligaciones, tanto con la ciudadanía bajo su jurisdicción como en otros lugares del mundo, porque “el derecho internacional tiene un contenido muy claro, y también unas directrices muy claras de cómo se puede lograr” – Valeria Pasarín.

El profesor e investigador de la Universidad del País Vasco (EHU) Karlos Pérez de Armiño, compartió un análisis sobre el impacto de los conflictos en la seguridad alimentaria, tanto de forma colateral como intencionada. Destacó algunos casos en los que el hambre se utiliza como arma de guerra con diferentes motivaciones, como el control de territorios rurales por razones militares, políticas, sociales y económicas en el caso de Colombia, o para destruir el tejido comunitario y el orden social provocando caos, pillaje, enfrentamientos por comida y actos humillantes o violentos para sobrevivir en la Franja de Gaza.

Inma Batalla y Víctor Martínez, investigadores del Basque Centre for Climate Change (BC3), destacaron cómo “uno de los impactos más importantes del cambio climático está en la forma en que producimos los alimentos que consumimos, que en un futuro podría dar lugar a desabastecimiento en Europa, debido a una menor disponibilidad de pastos, la presión sobre recursos hídricos, nuevas enfermedades en cultivos, y daños provocados por eventos climáticos extremos” – Inma Batalla. Por otro lado, destacaron que, aunque históricamente ha existido un patrón que relaciona el nivel de renta con una alimentación saludable y sostenible, desde aproximadamente 2007, en España se está identificando que existen factores que van mucho más allá, configurados por una serie de políticas y relaciones de poder, que a su vez influyen en la biosfera del planeta, que están perjudicando a la seguridad alimentaria de la población. 

La investigadora y docente Liliana Zambrano Quintero, del Centro de Investigación por la Paz Gernika Gogoratuz y la Universidad de Deusto, presentó a la audiencia voces de mujeres que afirman y preguntan: 

Hoy en día tenemos guerras visibles e invisibles, violencias manifiestas y violencias silenciadas. Hay mujeres que le temen a grupos armados. Y mujeres que le temen al marido. Mujeres que huyen del terrorismo. Y mujeres que no consiguen huir del hambre. Mujeres que sobreviven a la represión estatal. Y mujeres que no sobreviven al parto. Entonces, ¿Paz para quién? ¿En qué cuerpo? ¿En qué territorio? ¿Bajo qué condiciones? - Quiteria Quirengane, Mozambique

“No somos héroes, no queremos ser heroínas de la guerra. Queremos vivir en paz”. “En medio de esta guerra persisten otras violencias. Nosotras reclamamos, nuestras voces para cuando, nuestras luchas para cuando. Ellos nos responden: para cuando acabe la guerra. Y la guerra no acaba” - Hajar Abu Salih, Palestina

De este modo, se reivindicó que “la paz no es una sola, sino que la podemos ver, interpretar, vivir y materializar desde diferentes maneras” – Liliana Zambrano.

Por su parte, la periodista y escritora Patricia Simón, puso el foco en la necesidad de anteponer la relación de confianza y cuidado con las personas que prestan testimonio antes que con el destinatario de la información, y en contribuir a narrativas que reafirmen que lo ético, lo respetable y lo digno, es el respeto a los derechos humanos, la justicia y la redistribución. Inspirada en las mujeres de Irán y Afganistán, quienes encuentran el motor de su lucha en derechos que saben que se pueden lograr, afirmó “la resignación es un privilegio de quienes no nos tenemos que jugar la vida a diario para sobrevivir” – Patricia Simón.

Finalizando la jornada, Javier Cortés, director de eLankidetza-Agencia Vasca de Cooperación y Solidaridad, señaló que los procesos de crecimiento que incentivan el retorno más rápido posible y desde una única dimensión, la económica-financiera, dejando fuera dimensiones como la medioambiental, social, humana o cultural, genera impactos negativos en estas dimensiones, y en este modelo en sí, poniendo de manifiesto la necesidad de establecer límites sociales, medioambientales, financieros y éticos al modelo de crecimiento, y posicionando el largo plazo y el desarrollo humano sostenible como elementos centrales. Reconociendo el reto que supone entender la realidad desde miradas sistémicas, señaló hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible como la hoja de ruta para implementar marcos de gobernanza basados en la confianza y con una coherencia multinivel. Y recordó, que “lo que nos ha hecho evolucionar y permanecer como especie, según la antropología y la paleontología, no es nuestra capacidad de ser más rápidos o inteligentes que otras especies, sino nuestra capacidad de cuidarnos, sentir compasión, desatar la empatía y generar comunidad” – Javier Cortés.

El encuentro concluyó con la mesa redonda "Reimaginar el contrato social: propuestas prácticas para un futuro centrado en los Derechos Humanos", moderada por Javier Cortés, con la participación de Manuel Sánchez-Montero, Karina Garantivá, actriz y fundadora de Teatro Urgente, Lierni Ezenarro Asla, responsable de Relaciones Institucionales del Agirre Lehendakaria Center, y Leila Nachawati Rego, experta en comunicación y docente en la Universidad Carlos III. El debate giró en torno a una cuestión central: ¿cómo construir un contrato social que garantice derechos y paz en un mundo marcado por crisis múltiples?

Durante el debate, desde el reconocimiento de la complejidad del mundo que habitamos, se compartieron experiencias y perspectivas diversas para el fortalecimiento de una ciudadanía capaz de generar cambios. Leila Nachawati llevó la atención hacia el significado de lo cotidiano, “porque algo tan sencillo como el running famoso ahora en Siria, como hacer senderismo, nos parece que no está relacionado con una democracia o una dictadura, pero sí. La gente en las dictaduras no sale a correr. Hay que apreciar y celebrar cada pequeño éxito”; Karina Garantivá, señaló cómo “la cultura genera lenguaje, símbolos, sentidos, memoria, capacidad de mirada más allá de un único ángulo. Eso nos da una medida del poder que tendría la cultura, si la jugamos en toda su dimensión”; y Lierni Ezenarri destacó el valor de lo local, “se empieza desde lo pequeño y hay que escalar”.

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Foto de grupo Curso Derechos y ciudadanía ante un mundo en crisis

Con esta iniciativa, Acción contra el Hambre ha querido abrir un espacio de diálogo para repensar de forma colectiva cómo afrontar un contexto local e internacional marcado por la desigualdad, la polarización, los conflictos, el hambre y las crisis climáticas. Fruto de ello, se llegaron a las siguientes conclusiones:

  • Los retos sociales o las crisis, del tipo que sean, no son fenómenos aislados, vienen determinados por factores estructurales. Los cambios, positivos y negativos, son resultado de procesos que llevan tiempo, y cuando se materializan, perduran. 
  • Una ciudadanía consciente, activa y protagonista, tiene la capacidad de construir una realidad que, a través de la colaboración y el alineamiento de capacidades, recursos y visiones, responda a sus necesidades, escale oportunidades de transformación y construya futuro.
  • La escucha activa es imprescindible para conectar realidades y a todo tipo de actores, y poder encontrar un propósito compartido. Para avanzar hacia el bienestar y la estabilidad, es necesario un modelo que ponga los Derechos Humanos en el centro.

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