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Acción contra el Hambre responde a la emergencia por el ébola en la República Democrática del Congo

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El número de víctimas del brote de ébola, declarado oficialmente el 15 de mayo, sigue aumentando. Hasta la fecha, se han registrado más de 120 casos confirmados, más de 900 casos sospechosos y más de 220 muertes en la provincia de Ituri y en Kivu del Norte. Presente en ambas regiones, Acción contra el Hambre está adaptando sus operaciones para responder a esta crisis a gran escala.

 

Apoyo a los centros de salud de primera línea

El brote actual está desestabilizando unos servicios sanitarios ya de por sí frágiles en esta zona remota. «Estamos presentes en la zona sanitaria de Mongbwalu, la más afectada por el brote, y en otras tres zonas sanitarias de Ituri donde tememos que se produzcan nuevos contagios en los próximos días.
Trabajamos en estrecha coordinación con las autoridades sanitarias y administrativas de la zona. Nuestros equipos están muy movilizados para apoyar a los centros de salud de la forma más eficaz posible, con el fin de proteger al personal sanitario, que está especialmente expuesto al riesgo de infección», explica Julie Drouet, directora de Acción contra el Hambre en la República Democrática del Congo.

En 12 centros de salud de Mongbwalu, Acción contra el Hambre está proporcionando equipos de protección para el personal médico, así como suministros para la prevención y el control de infecciones (cloro, pulverizadores para la desinfección, material de limpieza, etc.).

En la RDC, solo el 37 % de la población tiene acceso a una fuente de agua potable, y solo el 30 % de los centros de salud dispone de un suministro de agua fiable. «En este contexto, las medidas de prevención de infecciones, como el lavado de manos, son difíciles de aplicar», añade Drouet. «Por eso también estamos apoyando a los centros de salud mediante la rehabilitación de las infraestructuras de agua, saneamiento e higiene (WASH)», continúa.

 

Un reto sanitario en un contexto de crisis estructural 

El noreste de la RDC es una de las regiones más frágiles y afectadas por los conflictos del mundo. La situación de inseguridad ha provocado el desplazamiento de más de 920 000 personas en la provincia de Ituri. La población congoleña se enfrenta a vulnerabilidades estructurales que hacen que las epidemias en el este de la RDC sean especialmente peligrosas.

«En la región de Ituri, 1,5 millones de personas se enfrentan a la inseguridad alimentaria, y una de cada tres personas necesita ayuda humanitaria. La población de esta región depende en gran medida de los mercados locales para alimentar a sus familias. Por lo tanto, las restricciones a la libre circulación tendrán un impacto directo en sus medios de vida y en su capacidad para satisfacer sus necesidades básicas», advierte Julie Drouet.

Dado que la situación evoluciona rápidamente, la contención del brote es una auténtica carrera contra el tiempo. Las ONG humanitarias sobre el terreno se enfrentan a importantes retos logísticos. «Por el momento, incluso los vuelos humanitarios hacia y desde las zonas afectadas por el ébola están suspendidos, lo que complica los desplazamientos de los equipos. La financiación también sigue siendo muy limitada, lo que dificulta la planificación de las actividades».

Además, la región ya atravesaba una crisis humanitaria antes del brote de ébola, lo que agrava aún más una situación ya de por sí compleja: «No podemos permitirnos detener nuestros proyectos de emergencia en curso. Nuestros equipos deben adaptar la forma en que se llevan a cabo las actividades para proteger a las comunidades y a nuestro personal con el fin de romper la cadena de transmisión del virus, pero nuestras acciones de emergencia deben continuar»concluye Julie Drouet.

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