

ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE ALERTA DE LA GRAVEDAD DE LA CRISIS HUMANITARIA en el Catatumbo: se produce el mayor desplazamiento de población en Colombia en casi 30 años
La intensificación del conflicto armado en la región colombiana del Catatumbo, en la frontera con Venezuela, ha desencadenado una gran crisis humanitaria y provocado el mayor desplazamiento de personas registrado en el país en 28 años.
Pese a que la extrema inseguridad en la región dificulta el recuento preciso de víctimas directas o indirectas en las áreas rurales, se calcula que hay además 27.381 personas con restricciones de movilidad o en riesgo de confinamiento y 8.668 sin poder abandonar sus casas o refugios. Entre los grupos más afectados se encuentran las comunidades indígenas del pueblo Barí; la población migrante o en situación migratoria irregular; niños, niñas y adolescentes, y mujeres y niñas, expuestas al aumento de la violencia de género.
Atrapados por una espiral de violencia
Tibú, Cúcuta, Ocaña, Teorama, El Tarra, Ábrego, San Calixto y Convención son los municipios que padecen con más intensidad la emergencia humanitaria en el Catatumbo. Esta región montañosa, que se encuentra entre la Cordillera Oriental de Colombia y el Lago de Maracaibo de Venezuela, cuenta con abundantes recursos naturales y una situación estratégica junto a la frontera, lo que históricamente la ha convertido en una de las más azotadas por el conflicto armado colombiano entre grupos armados no estatales (GANE). El recrudecimiento de la violencia ha forzado ahora la migración de decenas de miles de personas y el confinamiento de otros miles, colapsado los sistemas sanitarios y generado el riesgo de una crisis alimentaria, ya que acceder a alimentos y distribuirlos en este contexto resulta muy difícil.
Entre el 17 y el 19 de enero, el Ministerio de Relaciones Exteriores del país informó de que 700 personas estaban huyendo a diario hacia Venezuela para escapar de los grupos armados no estatales. Además, se han producido numerosos desplazamientos internos de población peligrosos ante la ausencia de un corredor humanitario que permita moverse con seguridad. Muchos habitantes de la zona fueron primero alojados en hoteles y luego en albergues, que se encuentran desbordados. Otros no han podido dejar sus casas y carecen de acceso a servicios y recursos básicos.
El incremento de la demanda de atención sanitaria ha sobrecargado además los servicios locales de salud de Tibú, Teorama, Convención y Hacarí, mientras que el Departamento de Salud en Norte Santander anunció el 19 de febrero que suspendía toda actividad fuera de los hospitales, salvo urgencias y emergencias.
Como consecuencia de esta reestructuración de la población, urge mejorar y fortalecer los albergues destinados a acoger a las personas desplazadas, insuficientes y con carencias. Es necesario fortalecer las infraestructuras para reducir el impacto de los fenómenos ambientales, mitigar el hacinamiento o dotarlos de servicios que permitan garantizar la seguridad. La ausencia de iluminación o de instalaciones fiables incrementa todavía más la exposición a violencia de género, abusos, conflictos o robos, comportamientos que ya se han reportado en estos espacios. Por otro lado, también resulta acuciante acceder a las miles de personas que permanecen aisladas o facilitar su movilidad.
Comida y agua segura, dos bienes escasos
En este contexto, en el que se necesita atención sanitaria, medicamentos esenciales, botiquines de primeros auxilios para la población confinada o refuerzo escolar, Acción contra el Hambre está centrando sus esfuerzos en proporcionar atención nutricional y agua, saneamiento e higiene, fundamentales para evitar la inseguridad alimentaria y la transmisión de enfermedades de origen hídrico, cuya propagación se ve favorecida por la sobrecarga de las instalaciones sanitarias o las deficiencias del sistema de alcantarillado.
En colaboración con las entidades públicas locales y varias organizaciones internacionales, entre el 22 de enero y el 18 de marzo Acción contra el Hambre prestado un total de 3.307 servicios humanitarios en el Catatumbo. Hasta la fecha, hemos entregado 632 kits de higiene con un enfoque de género y diferencial, 361 kits de dignidad, 33 kits prenatal y 110 kits de alimentos destinados a cubrir las necesidades de 532 personas. También 398 bolsas de agua y 47 filtros de agua que han prestado servicio a 220 personas. En paralelo, hemos brindado 358 asistencias de atención medica nutricional, 26 de atención psicosocial y una de salud sexual y reproductiva. Además, hemos llevado a cabo 773 promociones de mensajes clave para prevenir la explotación, el abuso y el acoso sexual y otras 523 para abordar su relación con el agua, el saneamiento y la higiene, asunto al que específicamente hemos dedicado 107 acciones. Por último, hemos llevado a cabo 85 iniciativas para informar sobre el consumo de agua segura en la lactancia materna.
Según el último censo del Equipo Local de Coordinación Norte de Santander, que se actualiza de forma periódica, en el Catatumbo hay 46.500 niñas y niños afectados por el conflicto, por el que se han visto también perjudicadas 962 personas de pueblos indígenas de la zona y 4.737 migrantes y refugiados. Mientras las necesidades de la población continúan aumentando, persisten las dificultades para hacer llegar la respuesta humanitaria y estatal a todas las personas que requieren ayuda debido al clima de violencia. Tras haber brindado apoyo en Tibú y Ocaña, Acción contra el Hambre opera en la actualidad en los alojamientos y centros de integración de Cúcuta, el más poblado de los municipios damnificados.