10º Informe sobre Crisis Alimentarias Globales
La décima edición del Global Report on Food Crises (GRFC), el informe de referencia internacional recién publicado, advierte de una situación alarmante.
En 2025, aproximadamente 266 millones de personas en 47 países y territorios sufrieron niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda, una de cada cuatro personas analizadas. Un dato que casi se ha duplicado desde el primer informe en 2016. Seis países o territorios concentran poblaciones en niveles catastróficos de hambre (IPC Fase 5), con casi 1,4 millones de personas en riesgo extremo, nueve veces más que hace diez años. Sudán y Gaza reúnen la mayor parte de estos casos, mientras que Sudán del Sur, Yemen, Haití y Malí continúan en riesgo persistente de hambruna.
Acción contra el Hambre está presente en todas las grandes crisis alimentarias señaladas por el Global Report on Food Crises 2026, reforzando su respuesta donde el hambre golpea con mayor dureza. El informe se basa en datos del IPC (Integrated Food Security Phase Classification), un mecanismo internacional del que la organización forma parte, contribuyendo activamente a la producción y validación de la información. En su décima edición, el informe vuelve a demostrar que el hambre es evitable: sabemos dónde se produce, por qué ocurre y a quién afecta. Lo que sigue fallando es la acción a tiempo.
- Los conflictos, el principal motor del hambre
En 2025, 147,4 millones de personas en situación de hambre aguda vivían en países donde el conflicto era el factor determinante. El hambre sigue utilizándose, directa o indirectamente, como arma de guerra, en contra de la resolución 2417 del Consejo de Seguridad de la ONU. Es la primera vez que se confirman situaciones de hambruna en dos contextos en conflicto en el mismo año: Gaza y Sudán.
Los conflictos, además, desestabilizan los sistemas alimentarios globales, encareciendo la producción y distribución de alimentos y agravando la inseguridad alimentaria.
- Los recortes históricos ya cuestan vidas
Tras diez años, nos encontramos un desplome histórico de la ayuda humanitaria. Según datos de la OCDE, en 2025, la financiación cayó un 23 %. Esta reducción está obligando a suspender programas esenciales de alimentación, nutrición y salud, justo cuando las necesidades se multiplican. En paralelo, el entorno operativo es cada vez más restrictivo y reduce la capacidad de respuesta, incluso cuando existen recursos disponibles.
- Donde hay desplazamientos el hambre se dispara
En 2025, el 86 % de las personas desplazadas se encuentran en situaciones de crisis alimentaria aguda. Los casos más críticos se registraron en Sudán, Gaza, la República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Haití y Yemen. En contextos como Líbano, con 1,2 millones de desplazados, las consecuencias son también devastadoras: aumento de la inseguridad alimentaria, pérdida de los medios de vida y colapso de servicios básicos.
- Sudán, el epicentro de hambre
El país sufre la peor crisis de hambre actual, con dos hambrunas declaradas, más de 21 millones de personas afectadas por hambre aguda y 14 millones de personas desplazadas internamente.
- Desnutrición infantil, una crisis que amenaza a toda una generación
En 2025, 35,5 millones de niños y niñas menores de cinco años sufrían desnutrición aguda en los 23 países y territorios analizados. De ellos, casi 10 millones padecían desnutrición aguda grave. Y alrededor de 9.2 millones de mujeres embarazadas y lactantes sufren desnutrición aguda.
Acceso al resumen del Informe: Global Report on Food Crises (GRFC)